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Comprender la piel, abrazar la vida
Laura Espejo x María Hesse
En la adolescencia, Laura Espejo se enfrentó a un desafío invisible: la rosácea. Los brotes de rojez y granos en su rostro, acompañados de una inseguridad constante, hicieron que cada día fuera una lucha. El estrés y las situaciones sociales eran los mayores desencadenantes, pero el camino fue aún más difícil sin un diagnóstico claro. Afortunadamente, con el tiempo y el apoyo de un dermatólogo que realmente comprendió su piel, Laura aprendió a cuidarla y aceptarla.
María Hesse captura ese proceso de transformación y autocuidado en un retrato.
“En mi obra he retratado un primer plano de Laura serena y feliz. Hay flores alrededor de ella. Quería representar la importancia de aprender a convivir con la rosácea, entendiendo su piel y sin permitir que la limite”
María Hesse (Sevilla 1982) , ilustradora y escritora, lleva trabajando en la ilustración desde el 2013. Se atreve con paletas muy variadas y técnicas que defieren mucho entre sí. Es una fiel amante de la pintura al óleo. Su trabajo abarca colaboraciones con marcas, realización de murales, ilustración de libros, artículos y portadas, el ámbito textil, murales, merchandising, actuación en directo y exposiciones. Autora de libros como «Frida Kahlo, Una biografía» o su más reciente obra «El Miedo», escritos también por ella, presentes en 17 países. En 2020 fue elegida por Taschen como una de las 100 mejores ilustradoras del mundo.

Dormir la rosácea, despertar la confianza
Rocío Olivares x María Bueno
A los 25 años, Rocío Olivares comenzó a experimentar brotes de enrojecimiento en su rostro, inicialmente confundidos con una intoxicación alimentaria. Sin embargo, al ver cómo la rojez y la piel sensible persistían, comenzó a preocuparse y a buscar ayuda.
A pesar de varios tratamientos sin éxito, fue solo cuando encontró a un dermatólogo que le ofreció un enfoque más integral, que la rosácea comenzó a estar bajo control.
El retrato de Rocío, creado por María Bueno, refleja este proceso de transformación y cómo, con el cuidado adecuado, ha logrado ‘dormir’ la rosácea.
“Me he inspirado los contrastes en la piel que genera la rosácea y, en esta obra, las he usado en el fondo a modo rosa y rojo. Me parece curioso como ese contraste nos parece de los más normal – incluso tendencia- cuando lo llevamos a otras formas. Aquí representa el color que ha acompañado a Rocío tantos años”
María Bueno, Aka Pezones Revueltos (1995 Zaragoza), es una artista multidisciplinar que trabaja principalmente sobre lienzos y con pintura acrílica. Sus obras hablan sobre feminismo, libertad y moda. Las protagonistas de sus obras son mujeres, haciendo siempre hincapié en el poder de estas.

El desconocimiento sobre lo que le sucedía a su piel hizo que Axel pasara años probando productos que solo empeoraban su rosácea. Los cambios de temperatura y ciertos ingredientes en productos de cuidado personal se convirtieron en sus principales enemigos. Fue solo después de un diagnóstico profesional que empezó a entender qué estaba pasando con su piel.
Su retrato, creado por Ana Jarén, refleja esa etapa de incertidumbre y la importancia de un diagnóstico temprano.
“He situado a Axel sentado, con actitud serena, sobre un tejado. Este espacio simboliza el páramo en el que se encontraba antes de ser diagnosticado. Sostiene entre sus manos una maceta con una rosa que posa sobre su cara, la cual simboliza la rosácea. El hecho de que esté en una maceta hace referencia a que, gracias al diagnóstico, ha conseguido controlar la enfermedad. Los pájaros representan la sensación de libertad que le produce el tener la rosácea bajo control, alejando los síntomas.”
Ana Jarén (Sevilla, 1985) es ilustradora y en sus obras capta la belleza de la vida, de las personas y de las actividades cotidianas, siempre con una mirada aguda para los pequeños detalles. El mundo de los sentimientos y las emociones ocupa un lugar preferente en su obra, introduciendo personajes en contextos evocadores, sugiriendo historias que se completarán con las experiencias personales del espectador.

El poder de conocer
Iria Lata x Álex de Marcos
La historia de Iria Lata nos muestra cómo el estrés y los cambios emocionales pueden desencadenar los brotes de rosácea. A los 24 años, Iria comenzó a notar enrojecimiento y granitos en su rostro, lo que la llevó a buscar ayuda profesional y a recibir su diagnóstico. A lo largo de los años, ha aprendido a convivir con esta condición y a gestionar mejor los brotes, especialmente gracias a la información y el apoyo de la comunidad en redes sociales.
Este retrato, creado por el artista Álex de Marcos, captura esa evolución personal y la importancia de entender y compartir experiencias.
“La obra muestra a Iria sonriendo durante un brote de rosácea, mostrando cómo se enfrenta a la situación con actitud positiva.
El selfie en el espejo refleja la idea de aceptarse tal y como es, sin importar las imperfecciones que todos tenemos”.
Álex de Marcos (Madrid, 1985) “escribe dibujos”, como él dice, “desde que era pequeño garabateaba monos en los márgenes de las fichas del cole”. Se dedica a todos los ámbitos de la ilustración: desde el editorial hasta trabajos de publicidad para agencias de todo el mundo.
En 2011 recibió los prestigiosos galardones de Bronce y Oro en ilustración del ADCI (Art Director Club Italiano) con las campañas para el Metro de Milán y la marca Roc.

Poner nombre para sanar
Laia Brisa x Elena Pancorbo
Conocer la historia de Laia Brisa es comprender cómo la rosácea va más allá de la piel. A los 18 años, comenzó a notar cambios en su rostro que, con el tiempo, afectaron profundamentesu relación consigo misma y con los demás. Aunque la rosácea nunca le generó inseguridad en su conexión con los demás, sí impactó en su autoestima, en sus relaciones personales y en su vida laboral. Con el apoyo de un dermatólogo y el diagnóstico adecuado, Laia comenzó a sanar.
Este retrato, creado por la talentosa Elena Pancorbo, captura la esencia de su transformación.
“La rosácea con su enrojecimiento y textura particular, me sugiere sensibilidad y calidez. Aceptación y realidad en aquello que no siempre se considera perfecto, es para mí un recordatorio de que la piel cuenta historias y de que cada línea forma parte de quienes somos”.
Elena Pancorbo (Jaén, 1990), estudió ilustración y bellas artes. Su trabajo se centra principalmente en el retrato, combinando el uso de pasteles y lápices de colores, óleo, acrílico o técnica digital. En sus obras, la protagonista principal es la figura femenina, en las que se reflejan sentimientos de recuerdos pasados, presentes o aquellos que aún están por llegar.
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